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Voluntad de alcanzar justicia social

Justicia social

Según el último informe de Oxfam Intermón titulado “Una economía para el 99%”, España sigue siendo el segundo país de la Unión Europea donde más ha crecido la desigualdad desde que comenzó la crisis. Solo tres personas de nuestro país poseen una fortuna equivalente a la riqueza del 30% más pobre.

Según los datos que se recogen en este informe, entre 2008 y 2014, los salarios más bajos cayeron un 28%, mientras que los más altos apenas se redujeron. Los ejemplos siempre nos ayudan a hacernos una idea de lo que las grandes cifras significan y este realmente lo hace: en el año 2015 la remuneración del ejecutivo con el salario más elevado era 96 veces mayor que la del trabajador promedio en las empresas del Ibex 35.

Aunque pueda parecer mentira, los beneficios de las grandes empresas han recuperado los niveles anteriores a la crisis. Sin embargo, los salarios siguen 9 puntos por debajo de los niveles alcanzados en 2008, a lo que debemos sumar la alta precariedad de sus condiciones. Por no hablar de que, aún, una de cada cinco personas en edad de trabajar no encuentra empleo.

No son circunstancias aisladas, tiene un carácter estructural, por ello hay que añadir otro elemento más. Nuestro sistema fiscal no cumple con su misión redistributiva ya que somos uno de los países europeos con menor capacidad para reducir las desigualdades a través del sistema fiscal, tan solo por detrás de Letonia, Bulgaria, Estonia y Lituania. A día de hoy siguen siendo las familias quienes soportan la mayor parte del peso tributario, aportando un 84% de la recaudación, frente a un 13% de las empresas. Y para poner la guinda a todo ello, el Estado español deja de ingresar cerca de 1.550 millones de euros por el desvío de fondos a paraísos fiscales.

El próximo 20 de febrero se celebra el Día Mundial de la Justicia Social y viendo lo visto, parece que no tenemos mucho que celebrar y sí mucho por lo que seguir reclamando y trabajando. Más allá del concepto tradicional de justicia legal, la justicia social se refiere a las nociones fundamentales de igualdad de oportunidades y de derechos humanos. Se basa en la equidad, igualdad, respeto de la diversidad, acceso a la protección social y aplicación de los derechos humanos en todas las esferas de la vida. La justicia social es imprescindible para que las personas puedan desarrollar su máximo potencial y para que se pueda instaurar una paz duradera.

Una de las violaciones de derechos fundamentales es sin duda la pobreza, sobre todo porque en la era en la que nos ha tocado vivir existen recursos de todo tipo para reducirla drásticamente e incluso acabar con ella. Nuestra mayor vergüenza es seguir permitiendo que esto suceda. Necesitamos de la voluntad de todas y cada una de las personas que habitamos en este planeta para dar lo mejor de cada uno de nosotros, para no cejar en el empeño de que cualquiera de los otros, de aquellos que vemos a través del frío y aséptico cristal de la televisión, tengan una vida digna donde estén cubiertas las necesidades básicas, exactamente como si fueran nosotros, porque eso es justamente lo que son, lo que somos.

La palabra voluntad tiene más de diez acepciones en el diccionario. Nos quedamos con estas dos: intención, ánimo o resolución de hacer algo y otra que va unida, aunque a veces parece que se nos olvida: amor, cariño, afición, benevolencia o afecto.