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Una sociedad de cuidados por y para tod@s

En 2017, la ONU ha elegido para el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el tema “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”, dado que las nuevas tecnologías y su influencia en el ámbito laboral conllevan implicaciones que afectan directamente a la mujer y a su empoderamiento en el mundo laboral.

Entre las medidas claves para asegurar el empoderamiento económico de ellas en el mundo cambiante del trabajo deberían tenerse en cuenta acciones para cerrar la brecha salarial de género, que se traduce en que hombres y mujeres no reciben el mismo salario por el mismo trabajo. En España fue de casi un 24% en el pasado 2016, la más alta de los últimos seis años. También se debe reconocer el trabajo no remunerado que supone el cuidado del hogar y de los miembros de la familia realizado por las mujeres y redistribuir estas tareas de forma equitativa entre hombres y mujeres. Eliminar las brechas en el liderazgo y toma de decisiones en el emprendimiento y en el acceso a la protección social, así como contemplar políticas económicas sensibles al género que generen empleos, reduzcan la pobreza y promuevan un crecimiento sostenible e inclusivo.

Según la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística para 2016, en España la dedicación diaria de las mujeres a las actividades del hogar y cuidados duplica la dedicación de los hombres. A nivel global, el 83% de personas que cuidan a una persona en situación de dependencia son mujeres (ONU-Mujeres). Esto da lugar a que muchas veces las mujeres se vean obligadas a reducir o abandonar el trabajo remunerado fuera del hogar, con consecuencias que no afectan por igual a hombres y a mujeres. Por ejemplo en nuestro país las mujeres mayores de 65 años reciben una pensión contributiva media de 745 euros mientras que la de los hombres es de 1.209 euros. Otro dato que destacamos muchas veces pero que no por ello deja de ser dramático es que el 70% de los pobres en el mundo son mujeres, siendo ellas quienes realizan el 66% del trabajo en el mundo, producen el 50% de los alimentos, pero sólo reciben el 10% de los ingresos y poseen el 1% de la propiedad.

Es una realidad que el trabajo de los cuidados, aquel que sostiene la vida, sigue recayendo en las mujeres, quienes asumen una mayor carga de trabajo que ni se reconoce ni se visibiliza. En los últimos tiempos han aumentado los contratos a tiempo parcial por parte de las mujeres para poder conciliar la vida personal y familiar: por cada 26 mujeres que optan a este tipo de trabajos, solo 1 hombre lo hace. Además, son también ellas quienes mayoritariamente se ven involucradas en la economía informal, cuyas remuneraciones son por lo general muy bajas.

Se cuestiona Encina Villanueva en el blog (Des)igualdad si “¿No hay una responsabilidad en los gobiernos y parlamentos en cómo estructurar tiempos y trabajos para garantizar los cuidados que hacen la vida posible? ¿Y para lograr que esto no dependa de la capacidad adquisitiva de cada persona, evitando que el cuidado se convierta en un privilegio y no en un derecho?” En los últimos tiempos se ha difundido el concepto de “sostenibilidad de la vida” que se refiere a una vida digna, donde los cuidados se visibilicen, se valoren y se repartan. Un concepto que transciende la lógica de la productividad y del crecimiento ilimitado.

Como señala nuestra compañera María González “una sociedad centrada en las personas y su cuidado, con una total corresponsabilidad entre hombres y mujeres sería no sólo una sociedad más igualitaria y justa, sino también una sociedad más feliz”.

El pasado 25 de noviembre de 2016 se acordó que este próximo 8 de Marzo tendría lugar el Paro Internacional de Mujeres dirigido al trabajo, los cuidados y al consumo, para reivindicar el papel que las mujeres desempeñan en las distintas facetas de la vida.

 

Imagen: detalle del cartel conmemorativo del Día Internacional de la Mujer 2017 (INJUVE)

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