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Salarios de miseria y milmillonarios cada 2 días

Portada del informe de Oxfam "Premiar el trabajo, no la riqueza"

Dice Oxfam Intermon en su nuevo informe que, para poner fin a la crisis de desigualdad debemos construir una economía para los trabajadores, no para los ricos y poderosos. Los datos muestran que el 1% más rico de la población mundial acaparó el 82% de la riqueza generada el año pasado, mientras que la mitad más pobre no se benefició en absoluto.

La publicación del informe la semana pasada, titulado “Premiar el trabajo, no la riqueza”, coincidió con el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza) para denunciar ante las élites políticas y empresariales que mientras los más ricos siguen acumulando vastas fortunas, cientos de millones de personas luchan cada día para sobrevivir con salarios de pobreza.

Desde el año 2010, la riqueza de esta élite económica ha crecido en un promedio del 13% al año. Es decir, seis veces más rápido que los salarios de las personas trabajadoras que apenas han aumentado un promedio anual del 2%.

Los principales motivos por los que las ganancias de accionistas y altos directivos se incrementan, a expensas de las condiciones laborales y salarios de los trabajadores y trabajadoras, son la erosión de los derechos de las personas trabajadoras; la excesiva influencia de las grandes empresas en la formulación de políticas públicas; y el apremio constante de las empresas por minimizar los costes y, así, maximizar los beneficios de los accionistas.

Entre marzo de 2016 y marzo de 2017 se produjo el mayor aumento de la historia en el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones de dólares, con un nuevo milmillonario cada dos días. La directora ejecutiva de Oxfam Internacional, Winnie Byanyima, ha señalado que el boom de los milmillonarios no es signo de una economía próspera, sino un síntoma del fracaso del sistema económico. “Se explota a las personas que fabrican nuestras ropas, ensamblan nuestros teléfonos y cultivan los alimentos que consumimos para garantizar un suministro constante de productos baratos, así como para engrosar los beneficios de las empresas y sus adinerados inversionistas".

Y como suele ocurrir quienes se llevan la peor parte son las mujeres, que son la base de la pirámide de la desigualdad y la pobreza. Las mujeres ganan menos que los hombres y ocupan los empleos peor remunerados y más precarios. Esta brecha se aprecia también en la parte alta de la pirámide, pues 9 de cada 10 milmillonarios son hombres.

Una característica de la desigualdad es que se produce independientemente de país o de la región del Planeta. Y en el caso de las mujeres es palpable: mujeres vietnamitas que trabajan en fábricas textiles, lejos de sus hogares y sin ver a sus hijos durante meses, a cambio de salarios de pobreza; mujeres en Estados Unidos que trabajan en la industria avícola, obligadas a llevar pañales porque no tienen descansos para ir al servicio; o mujeres empleadas en hoteles de Canadá o Tailandia, víctimas de acoso sexual y obligadas a mantenerlo en secreto por miedo a perder su empleo.

El informe hace un llamamiento a los gobiernos para que garanticen que nuestras economías funcionen para todas las personas limitando los dividendos de los accionistas y altos directivos, y asegurando que todos los trabajadores y trabajadoras reciban un salario suficiente para tener una vida digna; acabando con la brecha salarial entre hombres y mujeres, y protegiendo los derechos de las mujeres trabajadoras;  y favoreciendo que los más ricos paguen los impuestos que les corresponden y combatiendo la evasión y elusión fiscal.

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