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Por un futuro en igualdad de derechos y oportunidades #8M

Vivimos un momento histórico sin precedentes, marcado por la superposición de múltiples crisis: desigualdad ecológica, alimentaria, democrática… Y la pandemia ha puesto de relieve las vulnerabilidades existentes. La COVID ha sacudido los cimientos de las débiles estructuras económicas, sociales y de salud en muchos países, con mayores efectos en las personas y los grupos en situación de mayor vulnerabilidad y discriminación. También ha evidenciado nuestras interdependencias como sociedad y nuestra eco-dependencia como especie. En definitiva, ha puesto sobre la mesa la necesidad de salir de la crisis con un nuevo contrato social, económico y político, que acelere las transformaciones señaladas por los acuerdos internacionales.

La emergencia del momento, sumada a la negociación de acuerdos de recuperación que deben implementarse no sólo a escala nacional sino internacional, hacen más necesario que nunca un enfoque feminista que ofrezca respuesta a todas las fracturas del sistema.

Este año, el tema del Día Internacional de la Mujer, “Mujeres líderes: por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”, celebra los enormes esfuerzos realizados por mujeres y niñas de todo el mundo a la hora de definir un futuro más igualitario y la recuperación ante la pandemia de Covid-19, y resalta las deficiencias que persisten. Las mujeres, a pesar de encontrarse al frente de la batalla contra la Covid-19, como trabajadoras del sector de la salud y en primera línea, y como científicas, médicas y cuidadoras, ganan un 11% menos en comparación con sus homólogos masculinos, a nivel mundial. Como señala un análisis de equipos de trabajo sobre la Covid-19 de 87 países, solamente el 3,5% de estos tenían paridad de género.

Los efectos que está dejando la COVID en las mujeres son dramáticos y diversos. Durante la pandemia se ha producido un aumento de la violencia contra las mujeres y las niñas; estas últimas han perdido muchas horas de aprendizaje debido al incremento de las tasas de abandono escolar, de las responsabilidades de cuidados y de la cifra de matrimonios infantiles. Decenas de millones de mujeres más se están viendo abocadas a la pobreza extrema, dado que están perdiendo sus puestos de trabajo a un ritmo mayor que los hombres y pagando el precio de la falta de acceso a tecnologías digitales o de capacidad para manejarlas.

La solución de estos y otros muchos problemas pasa porque las mujeres puedan tener paridad en los puestos de toma de decisión para poder legislar de manera se protejan tanto la integridad física y psicológica de mujeres y niñas, como el disfrute de vidas plenas en derechos y oportunidades. Sin embargo, si se mantiene la trayectoria actual no será posible alcanzar la paridad de género en los máximos cargos de responsabilidad antes de 2150.

En 2020, como promedio mundial, las mujeres representaban el 4,4% de los cargos de dirección general, ocupaban tan sólo el 16,9% de los puestos en consejos de administración, apenas el 25% de los escaños en los parlamentos nacionales y sólo 22 países cuentan en la actualidad con una mujer como Jefa de Estado o de Gobierno, y en 119 esto no ha ocurrido jamás. Y si nos centramos en la esfera de la salud, las mujeres representan el 70% del personal sanitario y de cuidados sociales, pero a pesar de ello, siguen estando infrarrepresentadas en las áreas de liderazgo y toma de decisiones, ya que ocupan sólo el 30% de los puestos dirigentes en el sector sanitario mundial.

Ningún país prospera sin la implicación de las mujeres. Los movimientos feministas impulsan democracias porque desempeñan una función esencial para conseguir que los gobiernos rindan cuentas; y además, son catalizadores de cambios sociales positivos. Necesitamos la representación de mujeres en todos los espacios: culturales, sociales, económicos y políticos. Es la única forma de conseguir un auténtico cambio social que incorpore a las mujeres como iguales en la toma de decisiones y nos beneficie a todas y todos. Esta es la visión de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing y de la actual Agenda 2030, de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.