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Necesitamos repetir otro 8M histórico

El próximo 8 de marzo (8M) las mujeres están llamadas a parar el consumo, el trabajo doméstico y los cuidados, el trabajo remunerado y los estudios para demostrar que sin ellas, sin nosotras, la vida se detiene. Con la huelga y las manifestaciones del 8 de marzo se quiere, además, tener presentes a todas las mujeres que nos faltan. Nos faltan a cada una y a cada uno de nosotros, no solo a sus familias, a sus amistades o colegas de trabajo. En España ya son cerca de 1.000 mujeres las asesinadas en los últimos 14 años por el simple el hecho de ser mujer.

La violencia machista nos atañe a toda la sociedad porque tiene su raíz en un sistema que organiza nuestras relaciones sociales desde una lógica desigual y de dominación. Por eso es imprescindible que se tengan en cuenta las  diferentes  causas  y  se  visibilicen  los  distintos  niveles  y  dimensiones  de  las violencias. Mientras esto no ocurra, nos seguirán matando.

Estos datos no son nuevos, pero conviene tenerlos presentes para que no caigan en el olvido puesto que cada uno de ellos constituye un acontecimiento trágico y doloroso:
 

 

 

  • 4,4 millones más de mujeres viven en la extrema pobreza en comparación con los hombres.

  • 2.554 mujeres fueron asesinadas en 2017 en América Latina y El Caribe y se produjeron 1.232 agresiones a defensoras, sus familias y organizaciones entre 2016 y 2017.

  • 200 millones han sufrido mutilación genital femenina.

  • 650 millones de mujeres y niñas se casaron antes de cumplir los 18 años.

  • 60% de los casos de muerte materna que son prevenibles se producen en contextos de conflicto, desplazamiento o desastres naturales.

  • 2.343 personas trans y genero-diversas han sido asesinadas en 69 países de 2016 a 2018.

  • El 71% de las personas víctimas de trata de seres humanos son mujeres y niñas.

 

“Violencia de género”

Para la ONU la violencia contra mujeres y niñas es una clara violación de derechos humanos. El concepto de violencia de género fue adoptado en 1995 por la comunidad internacional en la Conferencia de Pekín, reconocido en la legislación española en 2004 y legitimado por el Tribunal Constitucional  en 2008 “para proteger a las mujeres histórica y muy comúnmente víctimas de una violencia basada en la cultura de dominio del hombre sobre ellas”. Es una necesidad urgente erradicar las violencias para que cada mujer viva sin miedo a ser asesinada, violada, explotada, acosada o perseguida por pretender vivir libremente. Necesitamos seguir desmintiendo y desactivando las voces de quienes pretenden limitar los derechos de las mujeres, conseguidos a lo largo de años de lucha y construcción colectiva.

Un planeta 50-50

Con estos datos y la tendencia actual no conseguiremos alcanzar para el año 2030 un “planeta 50-50”, pero es imprescindible que lo logremos. Como recoge la Declaración de la Agenda 2030: “la igualdad entre los géneros no es solo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible. No es posible realizar todo el potencial humano y alcanzar el desarrollo sostenible si se sigue negando a la mitad de la humanidad el pleno disfrute de sus derechos humanos y sus oportunidades. Las mujeres y las niñas deben tener igual acceso a una educación de calidad, a los recursos económicos y a la participación política, así como las mismas oportunidades que los hombres y los niños en el empleo, el liderazgo y la adopción de decisiones a todos los niveles”.

 

Imagen de Dani Logar con licencia CC_By_2.0