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Llegar al punto cero y permanecer

Mujer somalí recogiendo agua. Licencia CC_BY_UNDP

Los desastres naturales afectan a más de 200 millones de personas cada año, la mayor parte de ellas en países en desarrollo. El número de personas desplazadas a causa de conflictos o persecuciones, 45 millones a finales de 2012, es el más alto de los últimos 18 años. Los reveses económicos amenazan con socavar los beneficios sociales, también en las sociedades industrializadas avanzadas.

Sin embargo, estas fatalidades no son inevitables. Cualquier sociedad es vulnerable al riesgo, pero algunas sufren mucho menos daños y se recuperan más rápidamente que otras cuando la adversidad llega. Aunque en términos generales la pobreza está disminuyendo, casi 800 millones de personas se enfrentan al riesgo de volver a caer en ella a causa de alguna crisis o adversidad. La erradicación de la pobreza no es solo cuestión de “llegar a un punto cero”, sino también de permanecer allí.

El nuevo Informe de Desarrollo Humano (IDH) 2014, titulado "Sostener el progreso humano: reducir vulnerabilidades y construir resiliencia", presentado el 24 de julio, señala que las vulnerabilidades persistentes constituyen una amenaza para el desarrollo humano y, a menos que se aborden de manera sistemática a través de políticas específicas y normas sociales distintas, el desarrollo humano no será ni equitativo ni sostenible.

Tenemos que mirar más allá de los promedios y los umbrales de ingresos para obtener una visión más completa. El 15% de la población mundial, es decir, más de 2.200 millones de personas se encuentran en situación de pobreza multidimensional, con carencias en salud, educación y nivel de vida. Casi el 80% de la población mundial no cuenta con una protección social integral. Alrededor del 12% (842 millones) de la población padece hambre crónica y casi la mitad de los trabajadores (más de 1.500 millones) tienen empleos informales o precarios.

Uno de los objetivos centrales de la nueva agenda de desarrollo post 2015 es erradicar la pobreza. Pero si las personas siguen corriendo el riesgo de recaer en la pobreza debido a factores estructurales y vulnerabilidades persistentes, el progreso del desarrollo continuará siendo precario. La acumulación de desventajas provoca que sea más difícil salir de este círculo y que la pobreza se herede de una generación a otra. Por ello en este informe se aboga por la prestación universal de servicios sociales básicos y políticas más firmes en materia de protección social y pleno empleo, con el fin de fomentar y garantizar el progreso en el ámbito del desarrollo. La erradicación de la pobreza no es solo cuestión de “llegar a un punto cero”, sino también de permanecer allí.

Resumen del IDH en español