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La sostenibilidad en España 2016

Resumen del artículo del mismo título publicado en Planeta Futuro

El informe SOS16 revela algunos datos y tendencias muy preocupantes. Según la AEMET la temperatura media alcanzó +0,94ºC en 2015 sobre la media del período de referencia 1981-2010 (¡piensen en 10 años manteniendo esta tendencia!). 2015 fue un año “extremadamente cálido”, “muy seco”, con un “23% menos de lluvia que lo normal”, y mayor irregularidad de precipitación, lo que refuerza las tendencias del clima observadas desde hace décadas. En 2015 los incendios forestales quemaron el doble de superficie forestal y el triple de árboles que el anterior, lo que supone una fuerte amenaza sobre la biodiversidad.

Las emisiones de gases de efecto invernadero continúan creciendo en España en 2014 (un 1%) y 2015 (un 4%, al menos) mientras en toda Europa disminuyen un 30%. En este aumento influye que 2015 ha sido año record en consumo de carbón y nefasto en inversión en renovables.

Respecto a calidad del aire y exposición de población el Barcelona Supercomputing Center estima que más del 25% de la población española está sometida diariamente a niveles de contaminación inadmisibles y peligrosos. Más del 50% de las masas de agua interiores incumple los niveles de calidad de la Directiva de Aguas; 800 núcleos urbanos siguen vertiendo sin control; España solo depura el 84% de sus aguas residuales y mantiene vigentes cuatro expedientes en el Tribunal Europeo de Justicia (el último, de 2015).

La Encuesta de Condiciones de Vida dice que 624.308 hogares no pueden garantizar una alimentación adecuada. La pobreza energética medida por la Asociación de Ciencias Ambientales se ha incrementado en un 22% entre 2012 y 2014 (últimos datos disponibles) y supera la media de la UE27 y el valor de 2007, al tiempo que tenemos una de las energías más caras. Apenas se cuenta con un 1,1% de vivienda protegida (32% en Holanda; 17% en Francia) y son necesarios 7,4 años de salario para sufragar la compra de una vivienda (una media razonable sería cuatro años). Todos estos hechos incrementan la desigualdad, que alcanza el valor 34 del Gini en 2014; la tasa 20-80 ha crecido igualmente en un 15,9% entre 2009 y 2014.

Los datos para otras áreas clave también son negativos: harían falta casi 142.000 enfermeros más para alcanzar la media europea (508 en España frente a 811 enfermeros/100.000 habitantes); -12,64% del PIB menos en 2016 que en 2009 en educación, malos los resultados PISA; preocupante desigualdad salarial y en distribución del tiempo por género; los recortes en gasto eficiente en I+D+i (superiores a los de Grecia, Portugal, Italia e Irlanda). Nuestra Ayuda Oficial al Desarrollo ha bajado hasta el 0,13% en 2015 (la meta es superar el 0,7%).

Y se detectan contradicciones: el desperdicio de alimentos (1.329.500 toneladas métricas en 2015; séptimo lugar de la UE) convive con estados de malnutrición. Exportamos importantes producciones “ecológicas” mientras no se consumen en colegios, comedores e instalaciones de la Administración. Se eleva el consumo de fertilizantes y pesticidas. Se obstaculiza la producción de fotovoltaica mientras tenemos millones de tejados de instalación potencial y sufrimos pobreza energética.

El Índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional ha alcanzado las peores puntuaciones de los últimos 15 años y se sitúa muy alejado de los valores de nuestro entorno europeo. En los índices de felicidad de NNUU y el OCDE Better Life Index los datos indican que estamos en una situación intermedia en los rankings si bien nos hundimos en las escalas conforme nos sumergíamos en la crisis.

Concluyendo la visión sobre el país, estamos de acuerdo con el último Nobel de Economía, Angus Deaton, que ha señalado que la “mezcla de austeridad y corrupción” o de “recortes y escándalos políticos constituye un cóctel de alto riesgo (…) había alternativas mejores para evitar el aumento de la desigualdad y para salir antes de la crisis”.

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