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La privatización de las tierras de uso público

Un nuevo informe realizado por The Oakland Institute, bajo el nombre “The Highest Bidder Takes It All: The World Bank’s Scheme to Privatize the Commons” (El mejor postor se lo lleva todo: el plan del Banco Mundial (BM) para privatizar los bienes comunales), muestra cómo el BM quiere llevar a cabo reformas a través de un nuevo indicador dentro del proyecto Enabling the Business of Agriculture (EBA) que promueve las adquisiciones de tierras a gran escala y la expansión de los agronegocios en el mundo.

El proyecto EBA se inició en el 2013 para orientar las reformas empresariales del sector agrario. En un principio fue apoyado por la Nueva Alianza para la Seguridad Alimentaria y Nutrición, una iniciativa lanzada por el G8 para promover el papel del sector privado en el desarrollo agrícola en África y actualmente está financiado por los gobiernos de Reino Unido, Estados Unidos y por la Fundación Bill y Melinda Gates.

EBA puntúa a los países según el grado de implementación de las políticas del BM, que posteriormente determinan el volumen de financiación e inversión extranjera que reciben. Ahora se ha introducido un nuevo indicador: la tierra, que promueve reformas que los gobiernos deberían llevar a cabo en el sector agrícola. El indicador promueve las adquisiciones de tierras a gran escala, un hecho que se ha intensificado en los últimos diez años y que, según el informe, supone desalojos forzosos, violaciones de los derechos humanos, degradación del medioambiente, aumento de la inseguridad alimentaria y destrucción de los medios de vida.

Las principales recomendaciones de EBA a los gobiernos incluyen formalizar los derechos de propiedad privada, facilitar la venta y el arrendamiento de tierras de uso comercial, sistematizar la venta de tierras de uso público mediante subastas al mejor postor y mejorar los procedimientos para la expropiación. Las tierras que son el objetivo de los inversores han sido usadas generalmente por personas locales que a veces no tienen los títulos de propiedad. Legalmente se trata de terrenos públicos o estatales o terrenos que las comunidades locales reclaman.

Entre los innumerables desaciertos que se detallan en el informe se encuentra la invitación del BM a los gobiernos de los países en desarrollo, particularmente en África, a transferir las tierras públicas con "potencial valor económico" al uso privado y comercial, de modo que la tierra pueda tener el “mejor uso posible”. Como explica Frédéric Mousseau, director de políticas del Oakland Institute y autor del informe, “El Banco Mundial afirma que este indicador protegerá el derecho sobre la tierra y permitirá más libertad y equidad en términos de acceso a la tierra, pero realmente es un impulso sin precedentes para privatizar tierras públicas y facilitar el acceso de los intereses privados a los bienes comunes, en detrimento de millones de personas”.

El BM está impulsando su privatización como el camino a seguir, afirmando que los países de bajos ingresos no administran de manera efectiva la tierra pública. Ignora, además, que millones de que pequeños agricultores, pastores y pueblos indígenas viven y trabajan en estas tierras, esenciales para su supervivencia, al tiempo que son recursos ancestrales con un profundo significado social y cultural.

Para Ibrahima Coulibaly, presidente de la organización campesina de África occidental ROPPA y presidente de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOP) en Malí: "Parece que este nuevo indicador de tierras pretende estimular la agricultura industrial a gran escala, abriendo el camino a una mayor concentración y acaparamiento de tierras, a la degradación de los recursos naturales y a la deforestación". "En África campa la inseguridad alimentaria como resultado de políticas incongruentes, obligándonos a hacer frente a las consecuencias de la crisis climática.

Según este informe hay que instar a los gobiernos a diseñar políticas alimentarias y agrarias que pongan en el centro a los pequeños agricultores, pastores y pueblos indígenas, y abordar los retos del hambre, la degradación del medioambiente y el cambio climático. 

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