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La política de cooperación que queremos

La campaña electoral y las elecciones generales acaban de finalizar y los problemas estructurales que nos afectan esperan turno para ser resueltos. Somos el cuarto país más desigual de la Unión Europea, con un 14% de las personas que trabajan en situación de pobreza y más de 12 millones de habitantes en riesgo de exclusión social, de los que 3 millones son niños y niñas. España es además un país en grave riesgo climático y los procesos de desertificación y destrucción de biodiversidad ponen en peligro no solo los ecosistemas del país, sino también su economía, el turismo, la producción de alimentos o la sostenibilidad de las ciudades.

Ante estos grandes retos, entre los que se encuentra también la violencia hacia las mujeres –más de 940 asesinadas por sus parejas o ex parejas en los últimos 15 años–, la criminalización de las personas migrantes y refugiadas y la reducción de los espacios cívicos seguros donde la ciudadanía pueda expresarse y actuar libremente debido a la vigencia de la llamada “Ley Mordaza”, el próximo gobierno y todos los partidos políticos deberían definir y poner en marcha una hoja de ruta de largo recorrido que dé respuesta a todos estos desafíos, que deben tener como foco el cumplimiento de la Agenda 2030 con la que España se ha comprometido.

El pasado 5 de abril Futuro en Común, formada por más de 50 organizaciones, presentó el documento “Elementos clave para un desarrollo transformador de la Agenda 2030” donde se recogen una serie de propuestas concretas para el próximo gobierno. La primera de ellas, la elaboración de una Estrategia de Desarrollo Sostenible, participativa y de consenso, que afronte los retos económicos, sociales y ambientales para lograr una sociedad más inclusiva, sostenible e igualitaria.

Como organización de cooperación internacional al desarrollo nos preguntamos cómo será la política de cooperación española a partir de ahora. ¿Qué papel va a desempeñar España internacionalmente en esta materia? Desde las ONG de cooperación internacional y de acción humanitaria ya tenemos nuestra lista de propuestas:

  • Impulsar una Agenda 2030 transformadora de la mano de una estrategia de desarrollo sostenible, una política de cooperación coherente y la participación activa de la ciudadanía.
  • Promover reformas que garanticen que la política de cooperación sea una verdadera política de Estado, eficaz y adaptada al nuevo marco de la Agenda de desarrollo sostenible.
  • Aumentar el presupuesto de la Ayuda Oficial al Desarrollo hasta llegar al 0,7% antes de 2030, siendo una ayuda ajena e intereses comerciales, geoestratégicos y de control de fronteras.
  • Fortalecer instituciones clave como la AECID. Aumentar los recursos destinados a la acción humanitaria, educación para la ciudadanía global y voluntariado. Reforzar la defensa de los derechos humanos, la equidad de género, la protección de la infancia y la participación ciudadana.
  • Garantizar una cooperación financiera que cumpla con los derechos humanos, respete los principios de eficacia de la ayuda y evite aumentar la deuda de los países.
  • Impulsar un mecanismo que garantice que todas las políticas promueven de manera coherente el desarrollo. Apostar por iniciativas que limiten los efectos negativos de ciertas políticas en otros países.
  • Promover que la Unión Europea defina una estrategia de desarrollo sostenible, antes de 2020, que responda a los objetivos de lucha contra la pobreza y la desigualdad y a la promoción de los bienes públicos globales.
  • Reconocer e impulsar el papel de la cooperación descentralizada, poniendo en valor su presencia territorial, participación y conexión con la ciudadanía.

Como ciudadanía nos hemos expresado en las urnas y hemos hecho nuestra elección, pero las cosas no acaban aquí. ¡A partir de ahora empieza el camino para tod@s!