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La mayor crisis de refugiados

Ilustración sobre las personas refugiadas por Julio Pollux

El lema del Año Europeo del Desarrollo es “nuestro mundo, nuestra dignidad, nuestro futuro” y curiosamente el tema destacado para este mes de septiembre es demografía y migración. La realidad muchas veces nos ofrece un espejo en el que, queramos o no, estamos obligados a mirarnos. En las últimas semanas la tragedia de los refugiados de Siria, Afganistán o Irak, huyendo de la guerra, la pobreza y el hambre se está dando de bruces con el inmovilismo y la falta de solidaridad de los gobernantes europeos. No así de la ciudadanía, que está demostrando tener mucha más agilidad e inteligencia, tejiendo redes de apoyo y movilizándose para frenar tanto horror e inventando soluciones a tantos errores políticos.

2015 va camino de convertirse en el año con mayor número de personas refugiadas y desplazadas de la historia. En los primeros seis meses de este año más de 400.000 personas han solicitado asilo en los países europeos y cada día, 3.000 personas intentan cruzar las fronteras de Europa. Según datos de ACNUR, 60 millones se vieron forzadas a abandonar sus hogares en todo el mundo, siendo los países empobrecidos los que acogen al 86% de las personas refugiadas y migrantes. En el camino de huída la pérdida de vidas es dramática. Los datos oficiales señalan 3.500 muertes en 2014 y casi 2.000 en lo que llevamos de año.

La Unión Europea ha fracasado en su intento de realizar un reparto de 40.000 personas refugiadas entre los países miembro, de acuerdo a criterios económicos y demográficos. Un enorme contraste si lo comparamos con otros países, como por ejemplo Líbano, donde solo en este país la población siria refugiada alcanza 1,1 millones, lo que supone 50 veces más que la población acogida por toda Europa y un cuarto de la población libanesa total. Este año, según las cifras de Eurostat, España solo ha admitido el 20% de las 3.800 solicitudes de asilo recibidas.

El pasado 28 de agosto, Bak Ki-moon, secretario general de la ONU, recordó que las personas refugiadas se ven obligadas a abandonar sus hogares y a arriesgar su vida y la de sus familias a causa de conflictos de larga duración, violaciones de derechos humanos o represión. Agregó también que “la comunidad internacional, además de asumir sus obligaciones, debe mostrar más determinación en resolver estos y otros conflictos que obligan a la gente a huir”. Así mismo señaló que “los Estados no pueden hacer distinciones entre los solicitantes de asilo en base a su religión o identidad, u obligarles a regresar a sus países”.

La población mundial alcanzó en 2013 los 7.000 millones de habitantes y los expertos predicen que seremos 9.700 millones en 2050; de ellos, 7.800 vivirán en países subdesarrollados. En 2014, más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Más de la mitad de los 232 millones de inmigrantes del mundo se encuentran en países de renta baja y media. La mayoría se ven obligados a emigrar a causa de catástrofes o dificultades económicas, y a unos 60 millones de refugiados y de desplazados de todo el mundo no les queda más remedio que abandonar su país.

Los inmigrantes pueden aportar una contribución estimulante y productiva a la sociedad pero, a pesar de todo, no se les presta ninguna ayuda o atención y ello les hace más vulnerables y presas fáciles de la explotación y la trata de seres humanos. En este mundo interdependiente, la acción y la cooperación internacional son esenciales para defender los derechos de los inmigrantes.

Os recomendamos la lectura del artículo de la Coordinadora de ONGD-España titulado “Crisis migratoria y de refugiados: exigimos una respuesta coherente con los valores fundacionales europeos”

 

Imagen: Julio Pollux_cc_by_2.0