Skip to content

La humanidad necesita agua

El agua es un elemento esencial del desarrollo sostenible. Los recursos hídricos, y la gama de servicios que prestan, juegan un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. El agua propicia el bienestar de la población y el crecimiento inclusivo, y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas, al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria y energética, a la salud humana y al medio ambiente.

En la actualidad más de 663 millones de personas viven sin suministro de agua potable cerca de su hogar, lo que les obliga a pasar horas haciendo cola o trasladándose a fuentes lejanas, así como a hacer frente a problemas de salud debido al consumo de agua contaminada.

Cerca de 1.800 millones de personas usan fuentes de agua contaminada por material fecal, lo que las pone en riesgo de contraer cólera, disentería, tifus o polio. Más de 840.000 muertes al año vienen provocadas por agua no potable, infraestructuras sanitarias deficientes y falta de higiene.

2018 "La respuesta está en la naturaleza"
La celebración de este año se centra en explorar cómo la naturaleza puede ayudarnos a superar los desafíos que plantea el agua en el siglo XXI. Los problemas medioambientales, junto con el cambio climático, provocan las crisis asociadas a los recursos hídricos que ocurren en todo el mundo. Las inundaciones, sequías y la contaminación del agua se agravan con la degradación de la cubierta vegetal, los suelos, los ríos y los lagos.

Cuando descuidamos los ecosistemas, dificultamos el acceso a los recursos hídricos, imprescindibles para sobrevivir y prosperar. Las soluciones naturales pueden dar respuesta a muchos de los desafíos relacionados con el agua. Queda mucho por hacer para implantar las infraestructuras ecológicas y armonizarlas con las tradicionales allí donde sea posible. Plantar bosques, reconectar los ríos con las llanuras aluviales y restaurar los humedales devolverá el equilibrio al ciclo del agua, además de mejorar la salud pública y los medios de vida.

Mundialmente, más del 80% de las aguas residuales que generamos vuelve a los ecosistemas sin ser tratada ni reciclada. Sin embargo, las oportunidades de explotar las aguas residuales como recurso son enormes, ya que el agua tratada de forma segura es una fuente sostenible y asequible de agua y energía y se pueden obtener nutrientes y otros materiales recuperables.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible #6 nos pide garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos. Pero además incluye una meta que debería hacernos pensar: “reducir a la mitad la proporción de agua dilapidada y aumentar su reciclaje”. Está en nuestras manos ser más conscientes de que el agua es un bien escaso y que afecta a muchos aspectos de nuestra vida y de nuestro planeta.

 

Fotografía de Hernán Piñera con licencia CC BY 2.0