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La cooperación se cita en las urnas

Imagen de la campaña de las demandas electorales de la Coodinadora de ONGD de Castilla-La Mancha

Las próximas elecciones autonómicas y locales ya están aquí. La campaña electoral comienza el día 8 de mayo y los partidos políticos llevan tiempo poniendo a punto la máquina. Pero no solo ellos. Las diferentes coordinadoras autonómicas de ONG de desarrollo saben que esta es una cita clave si se quiere recuperar una seña de identidad de nuestra forma de hacer cooperación, única en nuestro entorno: la cooperación descentralizada.

Desde 2008 a 2013, último año del que se tienen datos oficiales, el retroceso de la cooperación descentralizada se ha reducido en un tercio y ha caído a volúmenes similares a los de 1999. En 2013 tan solo cinco CCAA incrementaron su AOD, destacando Andalucía, con un aumento de casi el 50% respecto a 2012. El resto de comunidades redujeron sus partidas presupuestarias considerablemente, destacando Madrid, con una reducción del 90% y País Vasco, con una reducción de más del 40%.

Por otro lado, la Ley 27/2013 de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, también ha contribuido a que muchos ayuntamientos se hayan amparado en ella y en el limbo legal que ha supuesto, para dejar de hacer cooperación. Sin embargo, esta ley no prohíbe expresamente que los entes locales puedan realizar actividades de cooperación para el desarrollo, ya que es una competencia propia municipal, que recoge expresamente el artículo 20 de la Ley 23/1988 de Cooperación Internacional al Desarrollo del Estado.

Por eso las ONG de desarrollo saben que este es un momento clave. Algunas de las demandas que las diferentes coordinadoras autonómicas de ONGD han hecho públicas en las últimas semanas, de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales, son:

  • Alcanzar el 0,7% del PIB, imprescindible para conseguir el cumplimiento de los objetivos de desarrollo (ODM) y lo previsto en la Agenda Post-2015, como una manera de paliar la desigualdad y la injusticia, que los países enriquecidos hemos generado apropiándonos de los recursos de los países empobrecidos.
  • Reconocer y asumir la política de cooperación internacional para el desarrollo como una política social pública orientada a la lucha contra la pobreza y sus causas y a crear conciencia en la sociedad sobre estos temas.
  • Impulsar de manera significativa la educación para el desarrollo, como herramienta fundamental para impulsar la construcción de una sociedad consciente y solidaria.
  • Constituir y poner en funcionamiento los Consejos de Cooperación Internacional, dotados de herramientas concretas y con capacidad de acción para que puedan dar seguimiento y asesoría a las políticas de cooperación al desarrollo, con el objetivo de lograr la calidad y el consenso en la cooperación al desarrollo.
  • Impulsar la coherencia de políticas para la lucha efectiva contra la pobreza, promoviendo la compra pública ética, el comercio justo y el consumo responsable y promover la inclusión y el respecto de los derechos humanos de los colectivos, personas y culturas diferentes, especialmente de las personas inmigrantes con una especial situación de vulnerabilidad.

La proximidad a la ciudadanía y la posibilidad de trabajar y apoyar a organizaciones y actores locales de desarrollo, desde el mismo ámbito de actuación, suponen un valor específico de la cooperación descentralizada que no debemos ni podemos permitirnos perder.

 

Imagen de la Coodinadora de ONGD de Castilla-La Mancha