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La Cooperación no puede esperar

Rajoy en la 68 Asamblea de Naciones Unidas

Fuente: Coordinadora de ONGD-España. “A medida que crezca la economía española, el Gobierno volverá a apoyar una inversión en cooperación al desarrollo generosa, inteligente y eficaz”, afirmó Mariano Rajoy en 2013 en la 68 Asamblea General de Naciones Unidas. Tras tres años de crecimiento económico, esto todavía no se ha hecho realidad. En el estreno de la actual legislatura, con la aprobación de los Presupuesto Generales de 2017 el pasado junio, se perdió una oportunidad de cambiar el rumbo.

En el contexto de la crisis, entre 2009 y 2015, los diferentes gobiernos han ido reduciendo los recursos de cooperación para el desarrollo en tres cuartas partes, hasta situarlos en sus mínimos históricos con un 0,12% de la Renta Nacional Bruta para Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) en 2015.

El descenso de la AOD no ha sido el único, aunque sí el más cuantioso, un 80%. Forma parte de una serie de recortes en políticas públicas como educación, sanidad, dependencia o lucha contra la violencia de género en un contexto de fiscalidad regresiva.

Los recursos de cooperación manejados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, los presupuestos de la AECID y de la Oficina de Ayuda Humanitaria, los fondos destinados a convenios y proyectos de ONGD o los recursos destinados a Educación para el Desarrollo, siguen sufriendo injustificables recortes o están congelados. Paradójicamente, esto se acompaña de una inexplicable infrautilización de recursos presupuestados como es el caso del Fondo para la Promoción del Desarrollo. En 2015 con un presupuesto de 235 millones de euros, el Fonprode solo desembolsó 18 millones.

Esta falta de voluntad hace de nuestro país un caso excepcional en relación a nuestro entorno: el esfuerzo de ayuda de los países del CAD se sitúa en un  0,32% y el de la UE-15 en un 0,51%.

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