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Informe de Desarrollo Humano 2016

Informe de Desarrollo Humano del PNUD 2016

Lograr el desarrollo humano para todas las personas no es un sueño sino un objetivo realizable, en opinión de los expertos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que han elaborado el informe correspondiente a 2016, presentado hace unos días en Madrid y en otras capitales, titulado “Desarrollo humano para todos”.

En 2015 el mundo había superado algunos desafíos que parecían muy difíciles hace 25 años: más de 1.000 millones de personas salieron de la pobreza extrema, 2.100 millones obtuvieron acceso a saneamiento mejorado y más de 2.600 millones tuvieron acceso a una fuente mejorada de agua potable. Sin embargo, las carencias básicas siguen siendo enormes para amplios sectores de población: una de cada nueve personas en el mundo padece hambre y una de cada tres, malnutrición; anualmente alrededor de 15 millones de niñas se casan antes de los 18 años; el VIH infecta a 2 millones de personas al año; y hoy son ya 65 millones de personas las que se ven desplazadas forzosamente de sus hogares enfrentando condiciones extremas y siendo, a menudo, acosados y violentados en los países de acogida.

Hablar de desarrollo humano implica crear capacidades humanas y mecanismos de participación activa para que las personas puedan mejorar sus vidas. En este contexto, el crecimiento económico es un medio importante para el logro del desarrollo humano, pero no es el único, ni tampoco el fin último.

Según destaca Helen Clark, administradora del PNUD, en los últimos 25 años se ha avanzado mucho en la reducción de la pobreza extrema, en el acceso a la educación, a la salud, al saneamiento y se han ampliado las oportunidades para las mujeres, pero advierte que tales avances deben llegar a todas las personas. Debemos preguntarnos ¿quién se ha quedado atrás? y ¿cómo y por qué ha sucedido? Se han quedado atrás las personas pobres, las marginadas, los grupos vulnerables -como las minorías étnicas, los pueblos indígenas, los refugiados, los migrantes, las personas con discapacidad-, sin olvidar a las mujeres y a las niñas. Muchos grupos de personas son excluidas sistemáticamente debido a obstáculos políticos, económicos, sociales y culturales,  profundamente arraigados en leyes discriminatorias, normas sociales excluyentes, en la falta de participación política o la carencia de oportunidades.

Asimismo, muchas personas se quedan atrás porque el 1% de la población mundial posee el 46% de la riqueza, según cálculos de la oficina del PNUD (2016). “Las desigualdades de ingresos – se señala en el informe- influyen en las desigualdades en otras dimensiones del bienestar y viceversa”. Los datos relativos a la desigualdad actual suponen importantes trabas para las personas excluidas, dejándolas en una posición muy débil para actuar frente a las instituciones y participar en la toma de decisiones. Sus voces no se oyen. Para superar las trabas, es necesario tomar en consideración el pilar fundamental del desarrollo que es, ni más ni menos, el reconocimiento universal y efectivo de los derechos humanos a todas las personas para que nadie se quede atrás.

A fin de lograr el desarrollo humano, el informe insta a los países a que establezcan cuatro ejes de actuación en sus políticas nacionales: políticas universales para llegar a los excluidos, combinadas con medidas específicas para atender a la población con necesidades especiales; que estas medidas sean resilientes para que el desarrollo humano se mantenga pese a los vaivenes y, por último, medidas que impulsen el empoderamiento de las personas para que puedan defender sus derechos y necesidades en caso de que las políticas públicas fallen. En un mundo globalizado, las políticas nacionales para el desarrollo humano universal deben complementarse y acompañarse con un sistema mundial que sea equitativo y enriquezca el desarrollo humano.

Selim Jahan, autor principal del informe, afirma: “El desarrollo humano refleja el universalismo, ya que cada vida cuenta y tiene el mismo valor. El desarrollo humano debe ser sostenido y sostenible a fin de enriquecer todas las vidas humanas para que todos podamos desarrollar al máximo el potencial de nuestras vidas”.

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