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Hambre en el sur de África

45 millones de personas, fundamentalmente mujeres y niños, apenas ingiere algún alimento básico al día o incluso nada durante varios días seguidos en 16 países del sur de África. ¡Una cifra récord! Estos son los datos con los que las agencias de la ONU para la alimentación alertan a los donantes internacionales para que aceleren las inversiones en la región, donde en breve comenzará la época de ciclones.

Las sequías, las inundaciones y las dificultades económicas sufridas en la región, entre otras causas, complican el abastecimiento de productos para una población que sufre un extraordinario aumento de temperaturas y cuyas erráticas e imprevisibles lluvias condicionan la estabilidad de los cultivos. "Esta crisis de hambre se sitúa en una escala que no hemos visto antes. Y la evidencia muestra que va a empeorar", ha informado Lola Castro, directora regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para el sur de África, en un comunicado emitido este jueves por la organización. Un texto que recuerda la necesidad de responder a la solicitud de ayuda "urgente" para esta región que el pasado octubre lanzaron de forma conjunta la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el PMA.

Frente a este panorama, el PMA tiene previsto asistir en los próximos meses a 8,3 millones de personas que se enfrentan a situaciones de crisis o emergencia de inseguridad alimentaria en ocho de los países más afectados de los 16 que componen la Comunidad de Desarrollo de África Austral: Zimbabue, Zambia, Mozambique, Madagascar, Namibia, Lesoto, Esuatini (antigua Suazilandia) y Malaui. Pero hasta el momento solo tienen garantizados 184 millones € de los 439 que se requieren para esta operación.

"En un contexto de altas tasas de desnutrición, crecimiento demográfico, desigualdad y VIH / SIDA, la crisis del hambre se ve agravada por el aumento de los precios de los alimentos, la pérdida de ganado a gran escala y el creciente desempleo. Las familias de la región comen menos, se saltan las comidas, sacan a los niños de la escuela, venden activos preciosos y se endeudan", añade el comunicado.

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