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Estudio sobre consumo colaborativo

Iustración del estudio sobre consumo colaborativo de la OCU

OCU, junto a la Universidad Complutense de Madrid y Ouishare, acaba de presentar el estudio “Colaboración o negocio. Consumo colaborativo: del valor para el usuario a una sociedad con valores”. Se trata del primer estudio que aborda la economía colaborativa desde un enfoque integral, incluyendo el valor que tiene para el usuario y analizando el fenómeno desde una perspectiva legal y social.

Se ha encuestado a 8.500 usuarios de consumo colaborativo de España, Italia, Bélgica y Portugal, a quienes se les ha preguntado entre otras cuestiones si el consumo colaborativo añade valor a los consumidores, es decir, es útil; qué responsabilidades legales tienen las plataformas y los usuarios en sus distintos roles: consumidor y “prosumidor”; son actividades que crean valor para la sociedad; y si se consigue un verdadero cambio de paradigma económico creando interacciones entre los usuarios basadas en la colaboración y la confianza, o es solo otro canal para los negocios de siempre.

Se ha realizado un análisis legal de 70 plataformas de consumo colaborativo, identificando también indicadores de medición del impacto social, económico y medioambiental, a partir de los cuales el estudio establece una segmentación de las plataformas en 3 grupos:

1.    Plataformas orientadas a la conexión de usuarios en redes de relaciones basadas en intereses comunes y en su reputación virtual (46%)
2.    Plataformas orientadas a la transacción: su objetivo es facilitar intercambios prácticos entre sus usuarios (28%)
3.    Plataformas orientadas a la comunidad y que se plantean objetivos como mejorar la cohesión social o promover hábitos de consumo más sostenibles. (28% en el global, aunque sólo un 10% en el caso de España)

Uno de los datos que para los investigadores ha resultado una sorpresa, según señalaron durante la presentación, es que a pesar de promover otro tipo de relación económica que genera confianza entre los usuarios, ante cualquier conflicto la tendencia general sigue siendo no denunciar las malas prácticas, ni siquiera dando valoraciones negativas a través de los canales que ofrecen las propias plataformas.

Las dos principales motivaciones que lleva a las personas a utilizar este tipo de plataformas es en primer lugar el económico, es decir ahorrar dinero; de hecho un número muy alto de las plataformas estudiadas nacen en 2012, uno de los años de mayor impacto de la crisis económica. Y la segunda motivación es promover estilos de vida colaborativos donde los usuarios y usuarias establecen relaciones económicas entre sí.

Según el estudio hay un alto grado de penetración de las plataformas de consumo colaborativo entre las personas encuestadas y el estudio revela que el grado de satisfacción con estas iniciativas es muy alto, porque consideran que son útiles y dan respuesta a problemas cotidianos. A pesar de esto, muy pocas de ellas pueden considerarse transformadoras para la creación de una economía más justa, que como en el caso de España representan solo el 10%.

Resumen del informe en español

 

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