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En defensa del medio ambiente

Ilustracion del Dia Mundial del Medio Ambiente

El día 5 de Junio del año 2009, fecha en que se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, murieron 34 peruanos en un conflicto por defender su territorio, sus recursos naturales y su modo de vida. Los nativos de la Amazonía habían sido invisibles, nunca se había contado con ellos, pero en Agosto de 2008 deciden hacerse visibles por primera vez, decretando un paro tomando algunas instalaciones petroleras. En Abril de 2009 declaran otro paro. El 4 de junio de ese año, la Defensoría del Pueblo presentó una demanda de inconstitucionalidad, porque vulneraba los derechos de propiedad de la tierra y de consulta previa de los pueblos indígenas, pero el Congreso decide no debatir este tema y al día siguiente la ministra del Interior ordena el desalojo de la carretera donde estaban los Awuajun y los Wampis, cerca de 2.500 personas. No tenían armas de fuego, solo sus lanzas, que usaban como símbolo de protesta.

¿Sabían las autoridades qué estaban defendiendo? No. Creían que eran como campesinos de la Costa o de la Sierra que, defendían cinco o  seis soles en el precio de sus productos. Pero ni eran campesinos, ni peleaban por unos soles. Eran Awuajun y Wuampis, descendientes de las Jíbaros, la etnia más guerrera de toda la Amazonía peruana y no defendían el precio de sus productos sino su territorio, que es su vida, la de sus familias y la de sus pueblos. El resultado: 34 peruanos muertos, además de 53 nativos denunciados como culpables para los que se piden penas de 30-35 años de cárcel y para algunos, cadena perpetua.  

Esta es la narración que nos hace Paco Muguiro Ibarra, s.j., director de Radio Marañón, uno de nuestros socios en Perú, de un capítulo especialmente dramático de los conflictos que ocurren relacionados con el medio ambiente.

DESARROLLO Y MEDIO AMBIENTE EN LA AGENDA 2030

(Fuente: Coordinadora de ONGD-España) La Agenda 2030, firmada por 196 países el pasado mes de septiembre abre la puerta la creación de políticas que contemplen el desarrollo y el medioambiente como cuestiones directamente relacionadas. Nunca antes se había conseguido que una agenda de este tipo estableciera la relación directa de una y otra. Esto abre numerosas puertas, aunque también trae algunos baches que deberán ser tenidos en cuenta.

Afrontamos una crisis ecológica grave. Las investigaciones sobre cambio climático alertan sobre una alarmante pérdida de biodiversidad que afecta directamente a las condiciones de vida de millones de personas. La sobreexplotación de los recursos, la contaminación de los entornos, el acaparamiento de tierras, la agroindustria o la privatización de bienes comunes, como el agua, están expulsando a las poblaciones de sus territorios, causando enfermedades crónicas y acabando con los ecosistemas.

Por otra parte, aunque la Agenda 2030 atribuye responsabilidades universales a los países, la responsabilidad de unos y otros en el cambio climático no es la misma. La inequidad en la apropiación de los recursos es evidente y, por tanto, los deberes de unos y otros han de ser diferenciados.

La puesta en marcha de modelos respetuosos con el medioambiente y los derechos humanos es posible. Se necesita, eso sí, voluntad política y compromiso ciudadano. La gravedad de la situación exige cambios urgentes; esperemos que todos los actores estemos a la altura.

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