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El hambre vuelve a aumentar ¡También en España!

Según los últimos datos ofrecidos por la reciente actualización del informe 'El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo', realizado de forma conjunta por FAO, FIDA, PMA, OMS y UNICEF, los logros conseguidos durante años en la reducción del hambre comienzan a revertirse. En el año 2005, la cifra de personas subalimentadas alcanzaba los 945 millones, en 2014 esa cifra logró reducirse a 783 millones, pero a partir del 2015 volvió a aumentar. En 2017 eran 821 millones el número de personas con subalimentación crónica en el mundo. Los datos aportados sobre la incidencia del hambre en la infancia son escalofriantes: 151 millones de menores de 5 años con retraso del crecimiento o 51 millones con emaciación.

Pero este retroceso no es solo un problema de países en desarrollo. Los datos del informe sobre España son también preocupantes: en 2017 había 600.000 personas en situación de inseguridad alimentaria grave, lo que supone que se ha producido un incremento del 20 % en un solo año. Habrá que analizar por qué está creciendo el hambre de esta manera en España, cuáles son los factores específicos que están operando en nuestro contexto nacional. Ya habíamos comentado al hilo de otros informes que el problema de la pobreza y el hambre en España parece tener un carácter estructural, con un tercio de la población que tiene dificultades para llegar a fin de mes y medio millón de hogares que no pueden garantizar una alimentación adecuada.

Junto a ello, el informe sobre la seguridad alimentaria mundial llama la atención sobre otras formas de malnutrición que también están creciendo de forma preocupante, en concreto el sobrepeso y la obesidad. Una de cada ocho personas adultas del mundo es obesa. Las consecuencias que esto tiene para la salud son terribles, con una pléyade de enfermedades no transmisibles asociadas al sobrepeso. Y también en este aspecto España ha empeorado. La cifra de personas adultas obesas pasó de 9,6 millones en 2012 a 10,5 millones en 2016, es decir, un incremento casi del 10% en cuatro años.

¿Qué impacto tiene esta situación sobre la salud de la población española? ¿Qué características tiene nuestro sistema alimentario para ser obesogénico? ¿Qué políticas públicas podrían y deberían desarrollarse para hacerle frente?

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