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Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

1.300 millones de personas sufren pobreza en el planeta, según datos del PNUD. Se trata de una pobreza “multidimensional” que afecta a distintos aspectos de la vida de las personas, fruto de un sistema económico insostenible basado en la explotación sin límites de los recursos del planeta y de las personas, especialmente de las mujeres que soportan el trabajo de cuidados que sostienen la vida en todo el planeta. Hoy por hoy, la desigualdad de género sigue siendo una de las mayores barreras para el desarrollo humano. Y las crecientes agresiones a la naturaleza, el cambio climático y la degradación medioambiental empiezan a tener un peso relevante.

La pobreza, la desigualdad, las migraciones, la discriminación de las mujeres, forman parte de esta pobreza multidimensional. Por eso debemos poner la lupa sobre derechos como la salud, la educación, la vivienda, el trabajo, el acceso al agua, al saneamiento o una nutrición adecuada. Con un enfoque de derechos humanos lo que la realidad nos muestra es que millones de personas quedan descartadas y fuera del “sistema” en todo el mundo.

En estos días se celebra, además, la Semana de movilización de los pueblos, una iniciativa impulsada por organizaciones sociales de todo el mundo que presionan para hacer realidad el Tratado Vinculante de Empresas y Derechos Humanos, que desde el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, obligue a las empresas transnacionales a respetar los derechos humanos y ofrezca a los Estados y pueblos afectados la posibilidad de demandar a las empresas. Conseguir un tratado de este tipo supondría un paso determinante para frenar el empobrecimiento multidimensional de las regiones en las que las transnacionales destrozan la naturaleza y violan los derechos humanos.

Es urgente que los gobiernos de todo el mundo actúen y cumplan los compromisos internacionales asumidos en materia de lucha contra la pobreza y protección del planeta; especialmente en el marco de la Agenda 2030. De poco sirven los discursos si no vienen acompañados de políticas públicas que garanticen cambios en el sistema que rige el mundo. No hay tiempo que perder para frenar de manera integral y global la pobreza en todas sus dimensiones.

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Imagen de Abdulsalam Haykal_CC BY 20