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De la vulnerabilidad a la sostenibilidad de la agricultura familiar campesina

La poca disponibilidad de alimentos y el acceso a ellos son los factores que desencadenan la desnutrición en las familias. El 59% de los niños y niñas en los municipios interandinos del departamento de Cochabamba (Bolivia) presenta desnutrición crónica. Pero si nos fijamos en las diferencias por sexo nos damos cuenta de que esta llega al 80% en las niñas.

Este proyecto, impulsado por Prosalus y por la ONG boliviana Aynisuyu, busca el desarrollo local sostenible y la soberanía alimentaria de la población campesina de los municipios de Alalay y Vila Vila, a través del fortalecimiento de las organizaciones campesinas mixtas y de mujeres. Para ambos municipios alcanzar una soberanía alimentaria construida con igualdad de género desde los actores locales (población y autoridades públicas) es parte de su hoja de ruta.

Desde que comenzó el proyecto a inicios del 2018 se han sentado las bases con las organizaciones campesinas, mixtas y de mujeres, y con las autoridades municipales de Vila Vila y Alalay, conformando 8 grupos de trabajo comunal en cada municipio, compuesto cada uno por 10 familias (una familia difusora y 9 familias de base), con un total de 160 familias. En este tiempo ya se han realizado los primeros talleres con las familias difusoras sobre diversificación productiva, viviendas saludables y el uso de riego tecnificado.

Uno de los objetivos del proyecto es que las familias campesinas diversifiquen su dieta modificando la proporción de alimentos ingeridos por grupos, incidiendo en el patrón discriminatorio hacia mujeres y niños. En este sentido, 40 familias campesinas ya han comenzado a mejorar la variedad en su dieta, así como el sistema de producción familiar incorporando huertos agroecológicos para la producción de 10 variedades de frutas y verduras y 2 especies reproductoras de ganado menor. Para ello, 80 familias de 8 comunidades han elaborado cercos con material local y han preparado sus huertos con abono animal.

Desde enero de 2018 ha habido un aumento importante en el consumo familiar de verduras, carnes, legumbres y plantas medicinales, incidiendo en la diversificación de la dieta. Padres y madres han empezado a dar mayor importancia a una ingesta más equitativa entre hijos e hijas y todos los miembros de la familia están teniendo acceso a un promedio de 3 comidas al día. Además, niñas y niños están aprendiendo a cuidar y a sacar rendimiento a los huertos familiares.

En cuanto a la implementación de viviendas saludables, 40 familias de 4 comunidades de Vila Vila cuentan ya con cocinas mejoradas construidas por ellas mismas, y otras 40 familias de 4 comunidades de Alalay están en proceso de construcción. Gracias a las cocinas mejoradas se empieza a constatar la reducción del uso de leña y de humos dentro de la vivienda, reduciéndose la incidencia de enfermedades respiratorias.

En lo que concierne al riego tecnificado en las parcelas de producción se están construyendo 29 microsistemas de riego familiar y comunitario en 4 comunidades de Vila Vila, que beneficiarán a 40 familias y otras tantas en 4 comunidades de Alalay, que aún se encuentran en la etapa previa de diseño.

Los primeros resultados del proyecto han sido compartidos en la Feria Municipal organizada, en estrecha coordinación, con el Gobierno Municipal y las organizaciones campesinas, donde se ha visibilizado la activa participación de las familias de las 8 comunidades que trabajan en el proyecto, poniendo en valor la contribución de las mujeres en la producción de alimentos y su liderazgo en iniciativas económico productivas.