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COVID con rostro de mujer

La carga psicológica de las mujeres por la falta de alimentos y la mayor responsabilidad asumida en el cuidado de sus familias ha sido enorme. Las escuelas se cerraron y sus hijos e hijas dejaron de recibir la principal comida del día; la economía informal que a veces supone el único recurso para las mujeres, como la venta ambulante de comida o la venta de excedentes en los mercados, también se detuvo. Y, además, la violencia hacia las mujeres en estos meses aumentó considerablemente.

Desde Enraíza Derechos hemos puesto en marcha redes para frenar y actuar en los casos de violencia contra las mujeres; y se han creado ollas comunitarias para alimentar a las familias en Perú; se han reconvertido talleres textiles para producir mascarillas y generar ingresos económicos para las asociaciones de mujeres; se han entregado alimentos y productos de higiene a las vendedoras ambulantes de Senegal; y se ha fomentado la participación de las mujeres en los comités de  contingencia de la pandemia en Bolivia.

¡Desde Enraíza Derechos nos sumamos a las reivindicaciones del #8M para conseguir una vida plena, en igualdad de condiciones y libre de violencias para las mujeres!

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