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Cooperación, una política crucial

El 8 de septiembre se celebra el Día de las personas cooperantes. Desde la Coordinadora de organizaciones para el desarrollo, de la cual formamos parte, hacemos un llamamiento a fortalecer una política pública determinante en un momento en el que, a causa de la pandemia, millones de personas han visto empeorar sus extremas condiciones de vida.

Las consecuencias de la pandemia están golpeando duramente a países que ya enfrentaban graves problemas económicos, medioambientales, sanitarios o educativos. En otros casos, la emergencia sanitaria está siendo utilizada como excusa para expoliar los territorios, endurecer leyes contra la libertad de expresión ciudadana, perseguir a defensores y defensoras de derechos humanos o recortar derechos humanos esenciales. En estos contextos, la cooperación es esencial para apoyar a la sociedad civil local, promover la garantía de los derechos humanos y sostener condiciones básicas de vida.

Los próximos Presupuestos Generales del Estado deben garantizar que España sale del vagón de cola de la cooperación en Europa. Los fondos destinados a esta política pública deben aumentar 900 millones de euros con respecto a los presupuestos prorrogados de 2018, lo que supondría llegar a 3.500 millones. Tal medida es esencial para alcanzar el 0,5% al final de la legislatura. La apuesta por la cooperación demostrará el papel que España quiere jugar en el mundo y en la solución de los problemas que nos afectan como humanidad.

Según datos de nuestro último Informe, 734 personas realizan su trabajo como cooperantes en más de 100 países. De la mano de La Coordinadora, recorremos cuatro países: Brasil, Colombia, la India y Mali junto a varias personas que colaboran y trabajan como cooperantes mano a mano con la sociedad civil y las poblaciones más vulnerables. Tal como ha demostrado la COVID-19, mejorar la situación en otros lugares del planeta supone contribuir al bienestar global.

HISTORIAS COOPERANTES