Skip to content

Agua, género y determinantes de la salud

Mujer utilizando agua para lavar alimentos en Perú

¿Sabías que la recogida de agua forma parte de las desigualdades de género? ¿Sabías que el saneamiento es uno de los grandes retos que se debe afrontar para superar las desigualdades de género?  El acceso a agua y saneamiento es uno de los principales requisitos para el disfrute de una buena salud y afecta de forma muy distinta a hombres y mujeres. La falta de agua segura y de servicios básicos de saneamiento constituye un problema grave para las mujeres y las niñas que viven en barrios pobres y superpoblados de las ciudades y en las zonas rurales de algunos países.

Según la Organización Mundial de la Salud, se requieren entre 50 y 100 litros de agua por persona al día para cubrir las necesidades básicas y evitar la mayor parte de problemas de salud. Esta diferencia depende de las condiciones climáticas, la actividad física que se desempeñe, o el estado de salud. Así, por ejemplo, las madres lactantes o embarazadas y las personas enfermas, necesitarán más agua que una persona sana sin personas a su cargo.

En algunos países ni siquiera llegan a tener acceso a 10 litros por persona y día y esto origina numerosas enfermedades que pueden ocasionar muertes y pérdidas irreparables. Se calcula que el 80% de las enfermedades en países en vías de desarrollo son provocadas por el uso de agua contaminada y la ausencia de servicios de saneamiento básico. Esta es, sin duda, una de las mayores desigualdades en salud y vulneración de derechos humanos.

Te proponemos un ejercicio de imaginación para ver cómo actúa en la salud de las mujeres el binomio género-agua. Podríamos pensar en una mujer de un barrio periférico de una gran ciudad, o en una mujer en zona rural, donde el abastecimiento de agua no exista o sea todavía insuficiente. Y podríamos pensar en la cantidad de agua que necesitamos cada día.

Comienza el día y comienza la caminata de 6 kilómetros para obtener agua; así que coges un recipiente grande y emprendes la marcha. A la vuelta la carga pesa unos 20 kilos (más o menos lo que te permiten las compañías aéreas para el peso de tu maleta... que por suerte tiene ruedas) y el transporte en la cabeza, a la espalda o en la cadera resulta difícil. Esto te hace recordar lo mal que tienes la espalda al final del día.

Muchas veces te acompaña tu hija, pero los repetidos viajes ocupan más de 4 horas al día y eso hace que no pueda acudir a la escuela regularmente. Al terminar el día, con el trabajo en el huerto, en casa, con los animales... lo que necesitarías es bañarte y asearte, pero a esa hora el agua que habías traído durante el día ya casi se ha terminado. Fin del ejercicio.

Disponer de agua potable y de instalaciones de saneamiento es un requisito previo indispensable para la salud y el éxito en la lucha contra la pobreza, el hambre, la mortalidad infantil y la desigualdad de género. Es también un elemento básico para el cumplimiento de los derechos humanos.