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8 Marzo - Por una sociedad más justa e igualitaria

El Día Internacional de la Mujer nace de una trágica historia. El 8 de marzo de 1909, 129 empleadas de la fábrica textil Cotton de Nueva York fueron asesinadas por el dueño de la fábrica, prendiendo fuego a la misma con las mujeres dentro, porque estaban protestando para exigir sus derechos laborales.

Esto es inhumano y puede que nos parezca de otro tiempo, pero las cifras de feminicidios siguen existiendo y creciendo. Según CEPAL, desde 2010 a 2016 se registraron  más de 8.500 feminicidios en América Latina, sin contar países como Brasil, Colombia y México, de los que no se disponía de datos, aunque se sabe que el número de casos es elevado. En cuanto a Centroamérica, las dimensiones son especialmente devastadoras: 2 de cada 3 mujeres asesinadas mueren por razón de su género, según el Informe de Desarrollo Humano de América Central (PNUD, 2009).

En España y según datos del Gobierno, el número de asesinatos de género entre 2003 (año en el que comienza la recopilación de datos) y junio de 2017 se acerca a las 900 mujeres; mientras que otras organizaciones las cifran en más de 1.100, pues cuentan a todas las asesinadas por violencia machista y no solo a parejas o exparejas.

Combatir la cultura del maltrato y la violación es una de las grandes tareas pendientes en España –cada ocho horas una mujer es violada, según recoge el Ministerio del Interior–. También lo es la efectividad de las denuncias y la falta de compromiso político en la aplicación real del pacto de Estado frente a la violencia de género: solo el 12% de las medidas recogidas en él se pondrán en marcha este año.

La corresponsabilidad en el cuidado es otra lacra. El Instituto de la Mujer en 2016 señalaba que de las 40.517 excedencias por hijos ese año, 37.531 fueron pedidas por las madres y 2.986 por padres. “Esto tiene unas gravísimas repercusiones negativas tanto para su carrera profesional como para su posterior jubilación”, explica Elena Blasco, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de Comisiones Obreras.

A pesar de que en nuestro país contamos con una Ley de Igualdad (2007) que debería garantizar el igual trato y de oportunidades en el acceso al empleo, a la formación, a la promoción profesional y en las condiciones de trabajo, estamos muy lejos todavía de otros países que como Islandia que ha declarado ilegal la brecha salarial de las empresas, pudiendo imponer sanciones a quienes la perpetúen. Ya en 1975 las mujeres islandesas realizaron paros totales que fueron secundados por el 90% de ellas, dejando de trabajar dentro y fuera del hogar para protestar por la desigualdad.

El 49,6% de la población mundial son mujeres y el 70% de las personas que se encuentran en situación de pobreza son mujeres. Así que no es muy difícil darnos cuenta de que ser mujer es una de las principales causas de pobreza, provocada por múltiples factores como la disparidad de ingresos, el menor acceso a recursos materiales (patrimonio y recursos naturales productivos), también menor acceso de las niñas a la educación, así como la incidencia de estereotipos a la hora de estudiar determinadas carreras o acceder a trabajos más cualificados, el doble turno (el trabajo de cuidados y doméstico que en su mayoría afrontan tras su jornada laboral) o la brecha salarial, entre otros.

La huelga del próximo 8 de marzo reivindica que la situación laboral de las mujeres nos permita vivir con dignidad y autonomía; y que el empleo se adapte a las necesidades de la vida, porque el embarazo o los cuidados no pueden ser objeto de despido ni de discriminación laboral, ni deben menoscabar nuestras expectativas personales ni profesionales. La huelga denuncia todas las violencias machistas a las que se ven sometidas las mujeres, solo por el hecho de serlo, y se convoca también a que se traslade al consumo, al ámbito educativo y al de los cuidados.

En Prosalus trabajamos desde hace muchos años con asociaciones de mujeres en proyectos que defienden la igualdad de oportunidades para tener una vida más digna. Por eso apoyamos a todas las mujeres que trabajan y defienden una sociedad más justa e igualitaria, independientemente de que decidan o no, puedan o no, ir a la huelga convocada internacionalmente en 177 países.